La Señora de Acarie frente a las pruebas de su prójimo

La Señora de Acarie frente a las pruebas de su prójimo

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Frente a una multitud de circunstancias que la solicitan, la Señora de Acarie después de consagrar su tiempo a Dios y a los suyos, lo halla también para :
• cuidar en los hospitales, a los heridos y enfermos pobres,
• prestar asistencia a los moribundos,
• ayudar a muchas mujeres en dificultad, particularmente a las prostitutas,
• dar trabajo a los parados en tiempos de miseria,
• mostrar gran solicitud con su personal,
• ayudar con sus bienes a los eclesiásticos y las iglesias pobres, etc…
Dando así prueba de un talento extraordinario de organización y eficacia.

MADAME ACARIE FRENTE A LAS PRUEBAS DEL PROJIMO

Conferencia de Michel PICARD, président

Margarite de Gondy, Marquesa de Mignelay, ha frecuentado a Barbe Acarie durante 18 años. Testimonia de la siguiente maneraRITI 2236-403v, c’est-à-dire Archives secrètes vaticanes, Congrégation des Rites, volume 2236, feuillet 403, verso. :

"He señalado una gran adherencia del espíritu de esta Bienaventurada de Diosy una tan fácil conversión de vuelta a la oración que parece que su vida no fue más que una continua oración, pero activa y actora".

El hermano Ephrem nos ha hablado con fervor de la mística Barbe Acarie ; veamos ahora como se comportaba la caritativa Barbe.
Sólo una palabra sobre su caridad después de su entrada en la religión. Ella había solicitado ser admitida en un carmelo a la vez desprovisto de víveres,para vivir allí la pobreza más absoluta posible, y alejado de París para escapar de las grandezas de este mundo. Llegó a Amiens en febrero de 1615 con la idea, escribe André DuvalAndré Duval, La Vie admirable de la bienheureuse sœur Marie de l’Incarnation, appelée dans le monde Mademoiselle Acarie, religieuse converse de l’ordre du Mont-Carmel et fondatrice de cet ordre en France, Paris, Librairie Victor Lecoffre, 1893 p. 254. de "despojarsede todas las cosas creadas y de cubrirse sólode DIOS”. Ellaestá pues en la alegría y la gratitud de beneficiar del silencio y de la clausura del monasterio. En realidad, su priora, adivinando todo el bien que puede procurar a las hermanas y en particular a las novicias, le pide que les hable, que les guíe, y que conteste a sus preguntas. Es de este modo, olvidando sus aspiraciones, como ella practicará su caridad durante los últimos años de su vida.
Pero es su caridad en el mundo, el objeto de la presente exposición. Se caracteriza por su continuidad, su realismo, su intensidad y su generalidad en cuanto a las personas ayudadas.
Para situar los hechos, he aquí algunas indicaciones:

  • Nacimiento en 1566 y boda en 1582, a los 16 años y medio.
  • Nacimiento de 6 hijos entre 1584 y 1592.
  • A partir de 1587, lectura de la sentencia "Demasiado es avaro para quien Dios no es suficiente"y conversión radical.
  • 1590, sus primeros éxtasis y en 1593, los estigmas.
  • Casi al mismo tiempo, el destierro de su marido, la ruina, el accidente de caballo, el fémur roto en 3 partes.
  • En 1601 y 1602, la petición y después el mandamiento divino de introducir el Carmelo en Francia.
  • En 1613 el fallecimiento de Pierre Acarie y la entrada de Barbe en el Carmelo tres meses más tarde.
  • El fallecimiento de la hermana Marie de la Encarnación el 18 de abril de 1618.

Por comodidad, dividiré mi exposición en cinco capítulos:
1. La cura de los heridos y de los enfermos pobres.
2. Su atención a los religiosos.
3. Su atención a su personal y sus relaciones con los obreros y los artesanos.
4. Su ayuda a las mujeres.
5. Su caridad hacia su marido.

Sin embargo esta distinción da lugar a engaño ya que Barbe Acarie actuaba a la vez y en permanencia en favor de estas cinco categorías de personas. La Madre Marie de Saint-Joseph (Fournier) que la conoció algunos meses en el mundo y fue posteriormente su priora aquí en Pontoise, explica lo siguiente2233-53r. (2233-53r):

"Se ha visto a dicha hermana Marie de la Encarnación llevar hasta 25 asuntos al mismo tiempo".

Por "Asunto" hay que entender la preocupación de Barbe por un desamparo, un problema, una enfermedad, una incapacidad, una necesidad, etc, ya que estaba muy atenta a todos estos aspectos de la vida de su prójimo.
El padre Cotton, antiguo superior de los Jesuitas en Francia, precisa el marco espiritual de toda esta actividad espiritual 2233-62r.; su testimonio se acerca al de Marguerite de Gondy citada anteriormente,

"( El alma) de la Señorita Acarie, cuando incluso estaba en el mundo, estaba ocupada en el cuidado de su casa, al servicio de los pobres y en la salvación de los que la visitaban sin interrumpir y perder de vista a Dios".

1. EL CUIDADO DE LOS HERIDOS Y DE LOS ENFERMOS POBRES

La primera vocación religiosa de Madame Acarie era el cuidado de los heridos y de los enfermos pobres. Ella se sintió llamada a la edad de 14 ó 15 años cuando los heridos de la guerra de religión afluían y la peste hacía estragos en París.
La voluntad de los padres de Barbe en casarla impidió su entrada en la religión sin embargo, su ardiente deseo de servir a los enfermos y a los pobres ha permanecido intacto.

He aquí algunas precisiones sobre las condiciones de vida y de los cuidados médicos de la época:
1) George Bordonove escribeHistoire secrète de Paris, tome 2, p. 94. :

París… bañaba en un aire nauseabundo…
En las calles, el polvo se aglutinaba al estiércol, a las inmundicias, a los desechos de toda clase…
(Era.)..un factor de tuberculosis, de anemia crónica y de epidemias de toda clase. A ello se añadía una falta absoluta de higiene…
(Los) Parisinos… tenían el Sena- que estaba contaminado- pozos en donde se infiltraban las aguas de estiércol… y 29 fuentes… para 300.000 habitantes
.

El apego de Madame Acarie a la limpieza, citado en octubre de 1999 por Bernard YON, encuentra quizás su origen en este estado general de suciedad de París. Y sin embargo la atmósfera era aún peor en los hospitales. André Duval explicaOp. cit., p. 69. la repugnancia sentida por Barbe Acarie cuando ella entraba allí:

" Cuando empezó a consagrarse a la piedad, tenía algunos temores, bien debidos a la infección del lugar, o bien al horror de las llagas que tenía que vendar ; sin embargo se esforzaba por superar las aprehensiones que le podían producir".

2) El hospital era un lugar de sufrimientos extremos. Ambroise Paré acababa de inventar la ligadura de las arterias para sustituir la cauterización después de las amputaciones.
La disminución del sufrimiento no estaba en absoluto de actualidad ; Barbe Acarie, a pesar de ser vizcondesa, ni siquiera benefició de ello cuando poco después los especialistas volvieron a colocarle en su lugar el fémur roto por tres sitios. Menos aún en los hospitales donde curan a los pobres.
Todo lo contrario, los hospitales eran considerados como lugares de represión: los mendigos que eran admitidos allí tenían que hacer trabajos muy a menudo difíciles.
Es este ambiente en el que se sumergió Madame Acarie como explican, cada uno a su manera, André DuvalOp. cit., p. 69., la Marquesa de Maignelay2236-396v. y Michel de Marillac2236-781r..

"La veíamos entrar libremente en los hospitales para vendar las llagas que hacían repugnar los corazones de los más valientes".
"Creo que ella es la primera entre las mujeres de su condición a venir a estos lugares de miseria".
" Yo la he visto en el hospital de los heridos cerca de St Gervais, en el año 1589, hacer vendar delante de sí misma a los enfermos pobres, llevarles ropa, ungüentos, alimentos, consolándoles y confortándoles con asiduidad, gracia, eficacia admirable…. y aún con más valor cuanto que veía a estos pobres enfermos vestidos tan suciamente y durmiendo juntos en la misma cama, lo que suponía para ella un gran problema debido a su inclinación por la limpieza. Resistió tanto a su instinto que llegó a desear incluso esta misma condición. Yo la veía muy a menudo porque este hospital estaba cerca de nuestra parroquia y teníamos ocasión de pasar por allí"
.

Incluso María, la mayor de las hijas de Madame Acarie, testimonia2236-516r. que en 1589 :
"Iba con su suegra todos los días para vendarlos".

Y la Madre Jeanne de Jésus, hermana del Canciller Séguier, relata lo que sabía de su madre2235-835r. :
"En Hôtel Dieu (sobre todo durante el sitio de París de mayo a agosto de 1590), ella pasaba los días enteros con tal consolación que no podía desprenderse de ella)"
.

*
* *

No hay que creer que una ver terminadas las guerras de religión y con ellas las horribles heridas, Madame Acarie se desinteresó de los enfermos y de los heridos. En realidad, escribe André DuvalOp. cit., p. 72. :

" Cuando estaba en el campo (es decir en una casa cerca de Troyes), su ocupación consistía en visitar a los enfermos pobres, en prepararles ella misma los remedios, en limpiar sus yagas infectadas, en asistirles y consolarles en todo lo que ella podía".

Michel de Marillac confirma estos cuidados2236-779r. :

" Su ocupación en el campo era hacer ungüentos y medicinas para los pobres".

Pero sobre todo era en el hotel de la calle de los judíos, o en las proximidades, en donde ejercía más a menudo su caridad. Así Michel de Marillac cuenta2236-780v. :

"Cenando con unos invitados en su casa, oyó gritar a un chico que estaba herido. Ella se levantó en el instante, para ver lo que era, vendó al muchacho y volvió a encontrarse con los invitados".

André Duval generaliza2236-334r. :

"Emplea sus propios bienes para aliviar el cuerpo humano en todas sus dolencias, hasta tal punto que aunque la peste hiciera estragos en París, no temía recibir a extranjeros en su propia casa".

2. SU ATENCION A LOS RELIGIOSOS

"Es necesario que la gente bien viva en el mundo tanto para servir de apoyo a los religiosos como para socorrerlos en sus necesidades", escribe André DuvalOp. cit., p. 10..

Era una concepción bastante estricta del papel de los laicos en la Iglesia pero era la de la época ; ayuda a saborear mejor la grandeza de la constitución conciliar Gaudin y Spese incluso toda la Doctrina social de la Iglesia.
De forma natural, Barbe Acarie ha ayudado a los curas. Citemos otra vez a André DuvalOp. cit., p. 73 et 74. :

Hubo allí un doctor llamado M.de la Rue…. Ella le preparaba con sus propias manos lo que le hacía falta, tanto su comida como las medicinas que empleaba.
Cuando algunos estaban enfermos, si no eran de la ciudad, les ofrecía su casa y todas las cosas que necesitasen.
Cuando otros iban a predicar al campo, si ella conocía a alguien en esos lugares les escribía para que cuidara de ellos y les asistiera.
Aquí tengo que hacer hincapié, escribe A. Duval, del reconocimiento que la tengo, ya que padeciendo mucha fiebre ( forma de paludismo)… ella me hizo venir a su casa, en donde viví cerca de dos meses.
Durante el gran invierno de 1608, ella envió a muchos conventos, una gran cantidad de madera y varias mantas, temiendo que los religiosos se muriesen de frío. Es vergonzoso, decía ella, a nosotras mujeres, dejarles soportar tanto.
Cuando algún cura pobre necesitaba adornos para la iglesia, ella se los daba, para que no le faltara nada en las misas diarias
.

He aquí cinco casos particulares, de atención a los curas citados por André Duval que reconocía sin embargo estar mal informadoOp. cit., p. 71. :

Dios sólo sabe la cantidad de caridades que ella ejercía ; no es posible enunciarlas porque hay muchas de ellas que guardaba muy en secreto, pero había otras muchas que no podía esconder".

Su personal se ha beneficiado especialmente de todo ello.

3. SU ATENCION A SU PERSONAL ; SUS RELACIONES CON LOS OBREROS Y ARTESANOS

Pierre y Barbe Acarie al principio eran ricos. Vivían generalmente en su Hotel "calle de los Judíos". Sus tierras estaban situadas sobre todo al oeste, este y sur de Troyes. Tenían también una casa de campo en Ivry sur Seine. Su servidumbre era numerosa.
Pierre Acarie, si bien fue Consejero en la Cámara de Cuentas, no llevaba la gestión de sus propios negocios ; curiosamente era incluso, según Michel de Marillac2236-780v., totalmente inepto en este dominio.
Era pues la mística Barbe Acarie quien gestionaba todo y también era jefa de una pequeña empresa que contaba con tres establecimientos y un personal numeroso. Es esta función de empresaria patrona la que retiene ahora nuestra atención.
Para ser fiel al tema de mi exposición, evocaré primero la conducta de Barbe a las pruebas de su servidumbre. Yo la ampliaría enseguida a las simples necesidades de dicho personal, que resentía o presentía su patrona.

"Si ocurría, escribe André DuvalOp. cit., p. 54, que algunos servidores se ponían enfermos, ella cuidaba de que no les faltara nada y que estuvieran limpios. Ordenaba que se hicieran cargo de ellos, a los sirvientes de la casa que ella sabía más predispuestos a la caridad ; les visitaba a menudo, y a veces les llevaba ella misma de comer, diciéndoles siempre algunas pequeñas palabras de Dios, para animarles a soportar su mal con paciencia, les exhortaba también para tomar todo lo que les diera el médico".

Y este historiador de Madame Acarie continúa a propósito de las largas enfermedadesOp. cit., p. 54. :

"Si ocurría que estuvieran enfermos durante mucho tiempo, recomendaba que no se hiciera ver que ello suponía un problema".

Cuenta también cómo Barbe Acarie se comportaba en una situación dramáticaOp. cit., p. 54. :

"Ocurrió un día que uno de sus pequeños lacayos enfermó de peste en su casa. En cuanto se dio cuenta, no quiso decir nada a sus otros sirvientes por temor a asustarles, ella misma le asistió y dio orden para todo y con tal destreza que nadie salvo ella se la acercó, ni supo porqué quiso curarle ella misma".

Michel de Marillac precisa2236-781v. que "Ella le envió al campo para cambiar de aire".

Se trataba aquí de la aptitud de Barbe Acarie en casos particulares, sin embargo exigía de sus hijos el respeto a su servidumbre, ella se preocupaba de su formación, de su carrera como se dice ahora y vigilaba que los sueldos fueran pagados.
André Duval revelaOp. cit., p. 49. :

"Ella quería que sus hijas hablasen a los sirvientes y sirvientas de la casa dulce y humildemente, incluso si era un lacayo ; de tal forma que no tuvieran la osadía de decirle: "Haz esto o aquello", sino "Le ruego" o " Por favor", de otra manera les corregía esta altanería, en caso contrario los lacayos tenían orden de no obedecerlas. Ella no quería que nadie de la casa las llamara de otra forma que por su nombre de bautizo, sin añadir Señorita".

"La bienaventurada, escribe André Duval, no dejaba de tener un gran cuidado, y no soportaba escucharles jurar o de saber que ellos juraban en su ausencia, ni que jugasen a las cartas o a otros juegos de azar, o que hubiera discordia entre ellos. Quería que se hablasen entre ellos dulcemente, y vivieran como hermanos y hermanas caritativamenteOp. cit., p. 52".
"Tomaba muy en consideración que todos sus servidores observasen los mandamientos de Dios y de la Iglesia".
"Para ello les daba buenos libros, aconsejándoles que los leyeran con atención, y que no fueran nunca ociososOp. cit., p. 53."
.

La hermana Marie de Jésus (de Bréauté) confirma que :

"Ella cuidaba de que en el exterior se comportaran con circunstancia tanto por la modestia en sus acciones, en sus palabras, en su forma de vestir así como por su caridad y dulzura y por el respeto mutuo de los unos con los otros2235-606v.".

El mismo testimonio muestra como André Duval, que Barbe Acarie tenía, en esa época de herejía calvinista, la preocupación de la salvación del alma de sus servidores :

"Ella cuidaba muy particularmente de la salvación del alma de su servidumbre"2235-606v..
"Encontraba en la precipitación de sus ocupaciones, tiempo para conversar con ellos de las cosas de Dios y de enseñarles las prácticas de las virtudes
"2235-607r..

También es verdad que todos sus servidores colaboraban, a su manera, en la acción caritativa de su patrona. Es ahora la hermana Marie de Jésus (Bréauté) quien lo declara2235-607r. :

" El continuo acceso de toda clase de personas que recurrían a esta sirvienta de Dios tenía a toda su servidumbre en continua acción y en un atolladero ordinario (2235-607r)".

André Duval nos cuenta aúnOp. cit., p. 55, a propósito del pequeño lacayo Etienne que :

"Su buena patrona le llevó a aprender el oficio de tapicero. Después de haber acabado su aprendizaje, fue a verla para decirle que estaba harto del mundo, y que había hecho voto de virginidad y de consagrarse al servicio de Dios. Por lo que, según consejo de su patrona decidió servir de sacristán a los confesores y curas del monasterio de la Encarnación".

Admiremos de paso, el desinterés de Madame Acarie, separándose de un pequeño lacayo al que apreciaba mucho, la colocación eficaz de éste, puesto que finalmente fue reconocido tapicero, la confianza y la simplicidad de este lacayo Etienne que vuelve a ver a su antigua patrona exponiéndole su insatisfacción, la escucha de Madame Acarie, su consejo y su respeto por Etienne quien tomó la decisión final.
Michel de Marillac que conocía bien la sociedad de la época, denuncia las prácticas deshonestas del mundo al que pertenecía Madame Acarie, antes de presentar el comportamiento de ésta2236-810r. :

"Obrando en justicia los ejemplos raros y difíciles de ver para los que los encuentran".

En otros términos : En la falta de honradez general, conductas tan justas como las de Madame Acarie eran muy raras.
Por el contrario :

"Ella cuidaba de que se pagara a sus sirvientes y sirvientas, y nunca nadie se quejó de ello".

Además hacía como si estuviese desinteresada. André Duval respecto a esto nos cuenta una anécdotaOp. cit., p. 59 et 60. :

"Ocurrió que un obrero que trabajaba normalmente en su casa se puso enfermo y le rogó que le diera alguna limosna, cosa que ella hizo ; dándole esta limosna pensó que este hombre era necesario en su casa. Enseguida sintió interiormente haber admitido, que haciendo esta caridad al prójimo, la consideración del servicio del que ella podía aprovecharse ".

Sus intenciones, su sentido de la justicia y su caridad no quedaban limitadas a su personal, sino que se extendían a los obreros, a los artesanos y cultivadores que encontraba. Michel de Marillac relata2236-810v. :

"Juntos hemos contado con un gran número de obreros, albañiles, carpinteros, pizarreros, canteros, vidrieros, fontaneros, enladrilladores y otros más, a todos los cuales ella conservaba limpiamente la justicia, puesto que tenía una inteligencia muy particular del valor de todas las cosas y decía que había que hacer justicia tanto a Dios como a los obreros".

André DUVAL añadeOp. cit., p. 134. :

"Cuando ella veía que todo estaba bien y que los obreros habían empleado bien su tiempo, les daba algo además de su día".

Y con los comerciantes, según Michel de Marillac2236-811r. :

Ella además tenía un tan perfecto conocimiento de los tejidos… que no regateaba nunca ; conocía sus cifras, veía su papel y les decía francamente: " Eso le cuesta tanto, usted debe ganar por ello tanto, he aquí el precio que le hace falta".

Además hacía falta que la gente tuviera trabajo : Madame Acarie lo había entendido bien. Su hija María declara2236-518v. :

A un pobre bordador necesitado y sin trabajo, y compadeciéndose de él, le hizo hacer varios trabajossin necesitarlo, diciendo que ella encontraría algo que darle porque este bordador que era un hombre de bien no podía encontrar trabajo para atender a las necesidades de su pequeña familia".

Su bondad era a veces pagada con ingratitudes como nos lo cuenta Jeanne l’Epervier2235-580r. :

"Ella daba tareas a hacer a una señorita pobre para darle algo con que poder ganar su vida. En lugar de agradecimiento, esta señorita decía que la dicha señorita Acarie le retenía parte de su paga y que no le pagaba suficientemente".

André Duval describe con precisión las consecuencias del hambre en la región de Troyes y lo que hizo la bienaventurada en favor de los campesinos hambrientosOp. cit., p. 72.. Recuerdo previamente que Parmentier no extendió el cultivo de la patata en Francia hasta 1775 ; es decir cerca de 200 años después del hambre de esta época.

" Después de los disturbios, sucedió que el hambre fue más fuerte en el campo donde el Señor Acarie tenía buenas tierras. Nuestra Bienaventurada veía al pueblo que no tenía medios para comprar trigo, errar por los campos para encontrar raíces, con las cuales hacía pan de nogalina u orujo de almendra. Tuvo tanta compasión que buscó toda clase de medios para poder socorrer a esta pobre gente que tanto lo necesitaba. No obstante se le ocurrió, a pesar de los grandes negocios que tenía entonces en su casa, hacerles trabajar en labores de las que ella no tenía ninguna necesidad, tanto para hacerles ganar algo con que tener pan como para huir del ocio, madre de todos los vicios".

Algunos años después de la aparición del libro de André Duval, Marie, la mayor de las hijas Acarie, que probablemente lo había leído y que testimoniaba en el proceso de beatificación, confirmará casi palabra por palabra el relato arriba indicado, salvo un detalle que hizo estremecer : según ella, los campesinos no tenían más remedio que añadir a este pan " pizarras trituradas"2236-518r..

Estos dos testimonios son particularmente interesantes porque permiten datar los hechos :

  • Se producen después del destierro de Pierre Acarie y el embargo del hotel de la calle de los judíos pero antes de que Barbe se cayera del caballo.
  • Ella tiene 28 años, 6 hijos y sin marido ; su hija Marie, que testimonia, nacida en julio de 1585 tiene 9 ó 10 años ; los ingresos de los Acarie, se reducen probablemente por el embargo de los bienes y por la mala cosecha que ha provocado el hambre, los "grandes negocios" de su casa se han aclarado un poco pero se piensa que su situación económica siga siendo difícil.

Estas consideraciones ponen en evidencia la extraordinaria grandeza de la caridad de Madame Acarie y su progreso : emocionada por una gran compasión, busca una solución, la encuentra, aunque sea cara, y la pone en marcha con dos objetivos : procurar dar de comer y combatir el ocio madre de todos los vicios.
He aquí los dos objetivos constantes de Barbe : salvad a la vez el cuerpo y el alma.

*
* *

Resumamos : se puede prácticamente decir que desde el encíclico Rerum novarum en 1891, la Doctrina social de la Iglesia ha marcado el camino de las relaciones sociales, que ya aplicaba Madame Acarie en cierta manera alrededor de 1600.

4. SU ATENCION A LAS MUJERES

Los hombres no estaban excluidos de su caridad ; se cita por ejemplo :

  • un operado de la piedra,
  • un hombre al que alimentó durante 6 meses de consomés y de otras carnes,
  • un vinagrero al que sostuvo la cabeza mientras estaba trepanado, y al que enseguida socorrió,
  • los prisioneros que ella visitaba y sus familias a las que enviaba algo para cenar algunos días del mesNicolas Pinette de Charnay, 2235-489v..

Sin embargo su atención a las mujeres es la más conocida. Y en primer lugar su atención a las prostitutas. Respecto a este tema indico que la expresión "Enfermedades venéreas" es utilizada desde principios del siglo XVII es decir desde la época que estudiamos.

LAS PROSTITUTAS :

Jeanne l’Epervier aporta una frase de la Bienaventurada2235-580v. :

" Estaría bien si pudiéramos tener una casa para retirar a las chicas y mujeres de vida aireada. Si pudiéramos impedir ofender a Dios sólo por una noche, sería un gran bien".

En realidad, es en la propia casa de los Acarie en donde las prostitutas eran acogidas, según lo justifica el siguiente testimonio :

"Yo también veía que en su casa había siempre una gran cantidad de mujeres de vida aireada que venían a encontrarla para retirarse del vicio".

André Duval precisa todavía también-43- :

"Ella retiraba a menudo a las personas en peligro de ser perdidas y a otras que se dejaban llevar por el pecado ; y sin embargo su casa era para unas un asilo, y para otras una escuela de castidad, que las cambiaba en castas palomas, teniendo el vicio como horror y tomando la firme resolución de no volver a caer más en parecidas faltas".

Michel de Marillac ponderóOp. cit., p. 464 :

"Puedo asegurar que en todo este tiempo que estuve atormentado yo no he visto nunca un sólo momento en que no tuviera algunas pensionistas de esta calidad y a menudo varias".

Pero esta acogida no debía eternizarse, también explica el mismo Michel de Marillac2236-778v. :

"Había alrededor de su casa, en la misma calle o en su vecindario, varias casas de domésticos en las cuales hacía retirar a las pobres chicas o mujeres, unas actualmente de vida aireada , y otras en peligro de serlo, a las cuales ella enviaba, unas a vivir, y a las otras les daba un poco de dinero para pagar el alquiler de su habitación".
"Además de esto, se preocupaba de visitarles y de mandar a buscarles para conocer su conducta, les daba buenos libros para leer, les proporcionaba tareas por hacer para que se ocuparan, bien con ropa, con sábanas, bien tapicería, con el objetivo de que no se quedaran sin hacer nada".
"Ocurría que ponía a unas en relación con gente de bien, a otras las casaba ; otras volvían a la vida con trabajos honestos, otras entraban en la religión según los medios que ella les procuraba, cuidaba de sus asuntos como si hubieran sido sus hijas. Ella participaba en todos estos gastos tanto con lo suyo como con lo que proporcionaban otras personas tras su persuasión"
.

Todo ello exigía en efecto importantes recursos. La hermana Marie de Jésus (de Bréauté), que conoció a Barbe Acarie "en la época de su juventud"2235-604r., que la visitaba "dos o tres veces por semana"2235-606v., testimonia pues como laica bien informada -incluso si finalmente entró en el Carmelo, nos aclara sobre el tema2235-619r. :

"Su caridad era tan reconocida que los que querían hacer grandes limosnas se lo enviaban a ella para que lo distribuyese según las necesidades. Y yo sé en particular que el Rey Henry IV deseando dar una cantidad de dinero a los pobres, rogó a esta sirvienta de Dios que se encargarse de distribuirlo".

La hermana Marie du Saint-Sacrament (de Saint Leu) precisa2236-188v. :

"Esta bienaventurada no se contentaba con emplear todos sus bienes para el servicio de Dios y del prójimo, sino que pedía limosna a las personas ricas y piadosas para contribuir en ello, y yo me acuerdo de que en su casa había varias bolsas y un armario donde estaban las limosnas de algunas damas que esta bienaventurada dio al cuidado de su hija mayor para distribuirlas según la necesidad y la ocasión."

La hermana Louise de Jésus (Jourdain), primera carmelita profesa de Pontoise, atesta en una anécdota que Barbe Acarie rendía cuenta del empleo de sumas de dinero que le eran confiadas2236-723r. :

"Un día haciendo cuenta con algunas personas, estuvimos mucho tiempo sin poder encontrar la buena cuenta. Había un error de 100 écus. Ella misma los cogió y los contó durante largo rato…".

En resumen, Madame Acarie se comportaba como una verdadera asociación benéfica de nuestros días, reuniendo fondos, gestionándolos, catalizando energías, pagando con mucho de su persona y de su fortuna, cogiendo el mal por la raíz y acompañando a las interesadas hasta su completo restablecimiento.

También estaba al tanto de las otras mujeres.

LAS OTRAS MUJERES :

He aquí algunos hechos aportados por André Duval en su libro o por Michel de Marillac en su declaración escrita en el proceso de beatificación de la hermana Marie de l’Incarnation.

“Una señorita que fue llevada a la inquisición tenía 3 hijas muy bonitas, muy sanas y su castidad en gran peligro. Madame Acarie las colocó en una casita próxima a la suya. Se encargó de ocuparlas y de instruirlas. La segunda fue religiosa en Montvilliers2236-781v.."
"Una pobre chica, seducida por un gentil hombre y abandonada, estaba al borde de la desesperación ; quería matarse, ella y su hijo, y se daba fuertes golpes en el vientre. Enviada a París, se la envió a Madame Acarie quien la retiró dulcemente a una casa cercana, donde fue bien tratada y dio a luz felizmente, antes de volver a su país con buenas instrucciones, y bien dispuesta ante el temor de Dios2236-779v.".
"Una pobre mujer, reducida a un extremo de necesidad, vino a París cargada con 6 niños con el fin de encontrar con qué alimentarlos ; ella acabó en la casa de Madame Acarie que cuidó de ella y de sus hijos. Pero esta mujer, al cabo del tiempo, se fue sin decir adiós y la dejó todos sus hijos sin que pudiera saber a dónde se fue. Nuestra bienaventurada se encargó de estos 6 niños, y les recogió con tanto amor y caridad como si fueran suyos, haciéndoles aprender un oficio, para que un día pudieran vivir con independenciaOp. cit., p. 71."
.

Esta actitud de Madame Acarie respecto a los niños nos parece muy bonita, pero desplazada en el contexto de la época, ella extraña mucho. Es lo que el Padre Dujardin nos explicaba el 25 de marzo del 2000 a propósito de la infancia de Jesús, signo de su abatimiento : la infancia era entonces considerada como un período de "bajeza" de "pobre humanidad".

"Madame Acarie durante mucho tiempo hizo acostarse con ella a una niña que necesitaba una continua asiduidad en su espíritu, aunque estuviera enferma y con tal devoción, que la tuvo casi toda la noche encima de su cadera. Debajo de ella2236-780v..

Y esto duró varios meses".

Con claridad, el estado de salud físico y psíquico de esta persona necesitaba una atención y una ayuda constantes. Es Barbe Acarie quien aseguró personalmente este servicio todas la noches y durante varios meses.
Podemos acercar esta actitud de Barbe con la que tuvo con el laico Vincent que padecía la peste : en éste último caso había peligro de muerte por lo que ella se encargó del cuidado de este enfermo, en el otro hay que cuidar continuamente a la persona, por lo que ella vela toda la noche.
Su ayuda a las mujeres se prolonga todo el tiempo que sea necesario para el restablecimiento de las interesadas, ella practica la caridad continua y eficazmente, con mucho realismo.

5. CARIDAD DE BARBE ACARIE HACIA SU MARIDO

Que Barbe Acarie tuviera muchas atenciones hacia su marido parecía ser lo menos que podía hacer pues era su marido ; además la suerte de Pierre Acarie no era fácil ; Boucher nos proporciona sus propias palabrasJ.M.A. Boucher Vie de la Bienheureuse Marie de l’Incarnation dite dans le monde Mademoiselle Acarie, Paris, Librairie Régis Ruffet, 1873, p. 91. :

" Es algo muy incómodo el tener una mujer tan virtuosa y de tan buen consejo".

Por otra parte, ella recibía a tanta gente en el hotel de la calle de los Judíos que el pobre hombre no se sentía realmente casi en su casa. Marguerite Acarie revela a este respecto2236-427r. que siendo pequeña, durante mucho tiempo dormía en la habitación de su madre. Barbe, ella misma ha aseguradoMère Marie de Saint-Joseph Fournier, 2236-108r. ( Madre Marie de Saint-Joseph Fournier 2236-108r) que en varias ocasiones ha dejado su propia cama a personas de paso. Pierre Acarie veía poco a su mujer, era rebajado a un rango bien modesto. El tenía muchas excusas, pero se volvió muy desagradable y difícil de soportar, es lo menos que se puede decir.
Barbe, muy sensible hacia los otros, conocía perfectamente la incomodidad de la situación de su marido. Por ello probablemente para remediarlo un poco en lo posible es por lo que le obedecía en todo incluso si tenía otras razones para actuar así.
Los testimonios abundan al respecto de esta obediencia:

Michel de Marillac2236-753r. :

"Un extremo cuidado de desviarse todo lo que podía de su marido le daba pena".

La hermana Marie de Jésus (de Tudert)2235-540v. :

"No había nada en el mundo que pudiera perturbarla más que el pensamiento de que su marido se enfadara".

La hermana Marie du Saint-Sacrement (de Saint Leu)2236-209v. :

"Con que prudencia se acomodaba al humor del Señor su marido y como ella se ocupaba de contentarle en todo".

Claro es que, a Barbe la ayudaba en ello la pasión que la animaba y de la cual la hermana Marie de Jésus (de Tudert) da cuenta púdicamente2235-560v. :

"Yo la he oído decir que no estimaba mucho la virtud de un alma, cuyas pasiones no emocionaban".

Y Michel de Marillac, que durante los 12 últimos años de la vida de Barbe en el mundo, no estuvo nunca más de dos días sin encontrarla para ayudarla en sus negocios y proyectos, testimonia que este amor no se debilitó nunca hasta la muerte de Pierre :

"Nunca nada enfrió y ni aflojó la ternura que ella tenía hacia él, el más grande que jamás he visto en otra persona".

Nosotros los otros laicos conocemos estas temporadas más o menos largas de amor ciego durante las cuales el menor deseo del otro se escucha como una dulce obligación. En la pareja de Acarie, no eran sólo temporadas sino la vida entera ; el antiguo servidor Edmond de Messa lo confirma2236-384v. :

" Ella lo obedecía como a un niño".

¿Cuál es el verdadero alcance de tal afirmación?

  1. La obediencia de las mujeres a su marido era un hábito en la época por lo que una cierta obediencia de Barbe hacia Pierre era lógica.
  2. Sin embargo, los testigos están escandalizados por el autoritarismo de Pierre hacia su mujer. Con que prueba, que incluso en esa época, era muy exagerado.
  3. Pero, justamente, en la casa, Barbe gozaba de un poder que las otras mujeres no tenían : debido al desinterés e incluso, según Michel de Marillac, a la curiosa inaptitud de Pierre en la gestión familiar, era Barbe quien cobraba los ingresos y pagaba los gastos de la familia. Era por supuesto, una carga pesada y difícil, ya que entre otras cosas Pierre compraba libros muy caros para darlos, sin prevenir a su mujer. Ello no impide que su poder económico de hecho daba probablemente a Barbe una relativa autonomía.
  4. Su obediencia absoluta no era más que merecida e incomprensible al observador normal.
  5. Sin embargo algunos indicios nos permiten aceptar intelectualmente una obediencia casi absoluta:
  • a) Esta obediencia no era infantil : por ejemplo, cuando Pierre prohibía a su mujer ir desde el alba a la noche a la obra de construcción del monasterio parisino, en 1603-1604, ella le mostraba que su ausencia perjudicaba el buen desarrollo de los trabajos; pero al final, ella se encomendaba a Dios, para que hiciera cambiar de opinión a su marido.
  • b) Como lo señalaba aquí a nuestra atención el Padre Houdret el 5 de noviembre del 2000, Barbe buscaba todas las ocasiones de humildad. Citaba a este respecto un pasaje del libro de André DuvalOp. cit., p. 362. : ella decía que :
  • "La humildad era un abismo profundo, porque no se puede ir hasta el fondo de su nada, y la caridad un abismo en altura, porque no se puede alcanzar la cima".

    Obedeciendo a su marido, Barbe Acarie, no buscaba a la vez hundirse en un abismo de humildad y a practicar aún más la caridad. Es lo que declara la hermana Marie de Jésus (de Bréauté)2235-628v. :

    "Ella recibía las reprensiones del Señor Acarie con una muy profunda humildad".

  • c) Barbe obedecía no sólo a su marido sino también :
    • En el mundo, a su confesor y a su director,André Duval, op. cit., p. 60.
    • En la religión, a su priora que ella llamaba su "Jesucristo en la tierra".

Esta última observación me sugiere una explicación teológica :
Igual que el HIJO, en todo igual al PADRE, obedece al Padre, Barbe Acarie iguala a Pierre Acarie e incluso lo sobrepasa en mucho según algunas personas, obedece a Pierre, por humildad y caridad, por amor. Es una hipótesis personal y creo que la esposa Barbe no ha obedecido a Pierre porque ella era la mujer y él el hombre ; yo pienso que quería hacerse muy pequeña y manifestarle un amor infinitamente grande. Si ella hubiese sido el marido habría actuado igual. Repito, es mi opinión personal.

CONCLUSION

Marie resume así muy claramente la caridad de su madre2236-516v. :

"Ella se ofrecía a todos con un corazón tan franco y socorría rápidamente por lo que todo el mundo acudía a ella con una entera libertad y confianza, a cualquier hora que fuera, por la mañana, por la noche, durante la comida, por lo que no tenía ni un solo minuto para ella ; todo el mundo era bienvenido… Ejercía la caridad tan fuerte y asiduamente que no daba descanso ni a su cuerpo ni a su espíritu".

¿Por qué dar tanto a los otros necesitados? Marie Acarie, André Duval y Marguerite de Gondy nos transmiten cuatro ejes de reflexión :

"El espíritu de Dios no es ocioso. Las personas que no quieren hacer nada son más bien carnales que espirituales"Marie, 2236-519r..
"Cuando se da su tiempo a Dios, se encuentra tiempo para el resto"Marguerite de Gondy, 2236-403r..
"Ella aprendía a no desatender nada por muy pequeño que fuera, cuando veía alguna ventaja para el próximoAndré Duval, op. cit., p. 62.".
"Cuantos pobres hay en las calles del mundo que alquilaría Dios de otra forma a la que no hago yo, si estuvieran tan bien calzadas como yoAndré Duval, op. cit., p. 435, et sœur Marguerite de Saint-Joseph 2235-769r."
.

Oración y caridad, caridad y oración, entrelazadas la una con la otra, estrechamente asociadas. Era la piedad restaurada de la cual habla Santa Teresa de Avila cuando se apareció a Madame Acarie en 1601 :

"La Bienaventurada Teresa visiblemente se apareció a Barbe cuando rezaba y le advirtió que ello era la voluntad de Dios en estos términos: "De la misma manera que yo he enriquecido a España con esta orden tan célebre, de la misma manera TU RESTAURARAS LA PIEDAD EN FRANCIA, intenta hacer beneficiar a este país de este favorAndré Duval, op. cit., p. 330r.".

Era la práctica exclusiva, general y permanente de la oración y de la caridad que hacía a Barbe Acarie apta y digna de introducir el Carmelo en Francia. No es un razonamiento humano, es una afirmación divina: "Tú que restauras la piedad". introduce el Carmelo en Francia.