Algunas miradas sobre su vida en el Carmelo

Algunas miradas sobre su vida en el Carmelo

Cuando llegó, para la viuda de Pierre Acarie, el momento tan deseado desde la infancia de abrazar la vida monástica (1614), bien hay que reconocerlo, en el Carmelo de Amiens dónde hace profesión, como en el de Pontoise dónde se termina su vida santa, el claustro no tiene nada que enseñar a la que le llega «totalmente bienaventurada”.
En ambos monasterios, la hermana humilde María de la Encarnación se mostrará la más obediente, la más reservada. Aunque muy atada a su vocación de hermana lega, aceptará, a petición de su priora, acompañar espiritualmente a las hermanas, en particular a las novicias. Su muerte santa, después de semanas de sufrimientos, dejará a la comunidad tan triste como edificada.

ALGUNAS MIRADAS SOBRE SU VIDA EN EL CARMELO

Madre Marie-Thérèse FAVIER,
Fallecida en 1998, a los 102 años.
Carmel de Pontoise.

Hermana conversa

"No he venido para llevar un velo blanco sobre mi cabeza, sino para ser la última de todas"Madre Marie de Jesús Acarie, Riti 2236 – 533v.

"En 1616, después de nueve años en los Flandres, la Madre Marie del Santo Sacramento (Mademoiselle de Saint Leu) es reclamada desde Francia por otras fundaciones.Orléans, Reims. Antes de ir a Pontoise, su convento de formación, debe detenerse durante algunas semanas en el monasterio de Amiens. Cuán grande es su alegría al reencontrarse con Mademoiselle Acarie, a quien había dejado en el mundo en 1605. La iba a reencontrar carmelita, profesada ya desde hacía dieciocho meses. "Como yo la había conocido en el mundo tan perfecta y virtuosa – declara en el Proceso- y de una vida tan santa y extraordinaria, me dije a mí misma que aún sería yo testigo del incremento de la gracia de sus raras virtudes en este cambio de condición, lo cual pude constatar entonces con absoluta certeza. Encontré, pues, que esta bienaventurada era, tanto en esta condición como en todas sus prácticas y en ella misma, tan simple, tan humilde y tan modesta que parecía esconderse por los rincones para pasar desapercibida, como si nada fuese.”
"Como conocía sus capacidades, sus virtudes, lo que ella había sido en el mundo y lo que la Orden, las almas y yo misma le debíamos, me quedé tan sorprendida y admirada que me tiré de rodillas para saludarla, lo que la avergonzó tanto que pareció aturdirse. Y la Madre Sub-priora del convento, su hija mayor, me hizo levantar rápidamente diciéndome que aquello la apenaba y que se la debía tratar según su condición para que estuviese contentaMadre Marie del Santo Sacremento de St-Leu, Riti 2236 – 193v-194r”.

La Madre Marie del Santo Sacramento está emocionada, ¿y quién no lo estaría delante de la actitud de esta humilde conversa? Actitud tan emocionante que revela un poco de sus íntimos sentimientos : "Tomar el espíritu de su condición, ese espíritu que es humilde, pequeño, sumiso a todos, que no tiene razón alguna, que no parece nada, que obedece a todoSor Marie del Santo Sacremento de Marillac, Riti 2235 – 694v”. Este es el programa que se propuso el día de su toma de hábito, en el que Madame Acarie se convirtió en Sor Marie de la Encarnación.

"Ser la última de todas" no es una vana expresión en labios de la Bienaventurada. Lo es a su juicio, y pretende también que lo sea a juicio de los demás : "Si tuviese que pedir alguna gracia a Dios en la tierra –decía-, esa sería que le placiera otorgarme la gracia de poder caminar por la vía del menosprecio del Hijo de Dios, ser vil a mis ojos, y vil también a ojos de los demás.Madre Françoise de Jesús de Fleury, Riti 2235 – 359v"

"Ser vil a sus ojos”. Ella lo es hasta tal punto, que a menudo la oímos tratarse de orgullosa, de incorregible, mientras que a su lado uno no se cansa de admirar su resplandeciente virtud.

"Ser vil a ojos de los demás". Aquí no lo consigue. Cuanto más se rebaja, más la exalta el Señor : una luminosa y sobrenatural belleza engrandece, sobre todo en los momentos de oración, su belleza natural. A pesar de sus esfuerzos para esconderlos, las alegrías y los momentos de éxtasis no pueden pasar desapercibidos, lo cual supone un elemento de gran confusión para la humilde conversa.

Y cuando sale de sus alegrías –prácticamente cotidianas-, es para entregarse con activo regocijo a sus trabajos de hermana laica.

Ayudante de cocina, "ella se considera afortunada por poder aventar el fuego o sostener una sartén sobre el fuego… salar el guiso"Sor Marguerite de St Joseph Langlois, Riti 2235 – 775r, arreglando el jardín. "Da gusto verla ahí, por la mañana después de haber comulgado, preparando todo para la comida,… con tal fervor de espíritu y con un rostro tan resplandeciente, ayudando en todo lo que puede,… cortando el pan, preparando las sopas".Sor Marie del Santo Sacramento de Marillac, Riti 2235 – 694r "Aún tengo buenos brazos",Sor Anne de St Laurent de St Lieu, Riti 2236 – 68v decía orgullosa de consagrar sus últimas fuerzas al servicio de la comunidad. Todo la lleva hacia Dios. "Arreglando el jardín, no se cansa nunca de alabar al Señor, y gira y vuelve a girar las hojas admirando su Providencia… De igual forma, cuando veía flores, frutos, pequeñas moscas, hormigas, bendecía a Dios con el rostro rebosante de alegría y de gran fervor”Sor Marguerite de St Joseph Langlois, Riti 2235 – 762r-v. Ella ha decidido lavar los platos(Nota deTraducción). En la versión francesa aparece la palabra « escuelles », que significa “platos y boles de tierra cocida”. todos los días : se afana para que sus compañeras (las hermanas del velo blanco) puedan retirarse a descansar más pronto. Las que, a base de turnos, comparten con Sor Marie de la Encarnación esa labor de limpieza, esperan como una gracia ese momento deseado, ya que, tanto aquí como en sus más simples acciones, “no es tanto lo que hace, sino el espíritu [interior] con el que lo hace"Madre Agnès de Jesús des Lyons, Riti 2236 – 25v lo que llena a las hermanas de admiración

Tan agradable resulta su compañía, que cualquiera la querría tener como compañera durante el tiempo de recreo. Aquí, como en todo, ella siempre intenta permanecer en un último plano –el más incómodo de todos- con el fin de favorecer a sus hermanas.

Da muestras de una caridad infatigable hacia sus hermanas enfermas; pasaba días prácticamente enteros a su lado, aunque ella también cayera enferma, y, cuando alguna de las hermanas convalecientes no permitía que ella la sirviera, se enfadaba cariñosamente y le decía : "No es propio de amarse el rechazar este consuelo!"Sor Marie del Santo Sacramento de Marillac, Riti 2235 – 664r-v

En 1614, al despedirse de las Religiosas de Longchamp, les dijo : "Me voy para servir a las sirvientes de Dios y de su Santa Madre".Sor Denise Coste Blanche, Riti 2233 – 61r / Madre del Santo Sacramento de St Leu, Riti 2236 – 193v Una vez profesada, realiza el plan divino; será fiel hasta el final a los designios del Cielo, y amará de todo corazón su vocación de hermana laica".Sor Marie del Santo Sacramento de Marillac, Riti 2235 – 694r

En una ocasión en que las circunstancias resultan especialmente conmovedoras, su corazón maternal se revela dentro de su viril ternura, ya que la clausura eleva y sobredimensiona los sentimientos más legítimos, nunca los ahoga. Es en Amiens. Gravemente enferma durante su noviciado, la Bienaventurada acaba de recibir la Extrema Unción; el médico, que se ha retirado con la cabeza gacha, no le da más de una hora de vida. Al lado de la cama, "de rodillas cerca de ella", Marie de Jesús, su hija mayor, está ahí, rezando y llorando. La Bienaventurada "girándose hacia ella y viéndola llorar, le dice muy cariñosamente : ¿Lloráis, lloráis; es eso quererme, pretendéis conseguir así mi bien?" "Pues ella no podía soportar verla llorar" –añade la narradora-, "pero la situación [nosotros diríamos el ‘espectáculo’] provocaba un profuso llanto por mucho que una se resistiera".Idem, Riti 2235 – 672v

La orientación de las almas

En el mundo, fue necesaria una orden expresa de de Don Beaucousin para que Madame Acarie aceptase la orientación de las almas que querían someterse a su dirección. Semejante conminación a la obediencia la obliga, contra su voluntad, a encargarse de la dirección de las novicias. "Una conversa –decía ella- debe escuchar callándose y no hacerse escuchar hablando".André Duval, Riti 2236 – 358r

Su dirección era suave y viril. A la Bienaventurada le gusta que las novicias sean desenvueltas y que se encuentren cómodas con su vida espiritual; pero también las quiere generosas, y las acostumbra poco a poco al desapego. Les enseña a ser pacientes con ellas mismas y no aprueba a aquellas que pretenden llegar a la perfección de golpe : "Andar pasito a pasito"Sor Marie del Santo Sacramento de Marillac, Riti 2235 – 677r con confianza y humildad, hete aquí lo que ella recomienda. Además, ella enseña a descubrir las sutilezas del amor propio, de ese "orgullo que hierve en nosotros”… "A hacer cada cosa a su tiempo : cantar gozosas en el coro; ser fervientes en la oración; comer gustosamente en el refectorio; ser alegres y disfrutar del tiempo de recreo".Idem, Riti 2235 – 717r / Madre Marie de St Joseph Fournier, Riti 2236 – 144r

En sus instrucciones a las novicias, la Bienaventurada a menudo comenta un pequeño libro que la ha ayudado mucho  : El Combate Espiritual, y podemos constatar que no pasa del tercer capítulo, aquel que trata sobre la confianza en Dios”.Madre Françoise de Jesús de Fleury, Riti 2235 – 331r Esa amada confianza, el alma de su vida espiritual, deviene el tema principal de sus más apasionadas exhortaciones.

Combate la rutina que tanto temía para ella misma, como también la adhesión a ciertas prácticas devocionales  : "A menudo –dice- las almas vienen a comprometerse con sus aptitudes y ejercicios; y aunque las cadenas sean de oro, no dejan de ser cadenas, que las ligan y les impiden ser enteramente de Dios".Sor Marie del Santo Sacramento de Marillac, Riti 2235 – 717r Ella quiere verdaderas carmelitas : "¿Qué significa pasar la vida entre oraciones y esperar el Reino de Dios…? Es necesario que las carmelitas sean todas Moisés, Elías; deben tener siempre las manos y los ojos levantados hacia el cielo"Madre Marie de St Joseph Fournier, Riti 2236 – 94v / Madre Françoise de Jesús de Fleury, Riti 2235 – 325v

"No le agrada que se centre la atención en evitar las faltas exteriores : eso procede normalmente del orgullo –subraya ella-,es preferible caminar con santa libertad, alegría y apertura de corazón…Madre Marie de St Joseph Fournier, Riti 2236 – 143r Es necesario que una religiosa vaya con el corazón en la mano".Madre Marie de St Joseph Fournier, Riti 2236 – 142v También les enseña aquello que siempre ha hecho ella misma : aprender de sus errores. Un día, en la enfermería de Amiens, contrariamente a lo que en ella era costumbre, la Bienaventurada se encontraba en un momento de asueto. Apareció la Madre Priora ; en ese instante, la Bienaventurada retomó rápidamente su actividad, pero enseguida se recrimina a sí misma –¡y con cuánta humildad !- la actitud de no haber querido ser sorprendida en falta.Sor Marguerite de St Joseph Foucher, Riti 2235 – 439r "¡Oh hermanas mías, nosotras solamente somos lo que somos delante de Dios! ¿Por qué querer aparentar delante de las criaturas?"Sor Marie del Santo Sacramento de Marillac, Riti 2235 – 654r

Por encima de todo, ella escoge "aquello que está relacionado con la práctica de las virtudes, de los Santos Evangelios y del resto de las Santas Escrituras, trabajando para enraizar en ellas las almas a las que orienta",Madre Jeanne de Jesús Séguier, Riti 2235 – 815r con el objetivo de encaminarlas hacia la contemplación y la imitación de Jesús-Cristo. Tiene en su celda una gran imagen de Cristo en la Cruz. "A menudo interrumpía su discurso mostrándonos el crucifijo : ¿Y bien, que pensáis, podemos considerar que algo es difícil? ¿De qué podemos quejarnos viendo al Hijo de Dios reducido a tal extremo?"Sor Marie del Santo Sacramento, Riti 2235 – 652v

Una mirada sobre sus últimos días

La primera noche de la enfermedad que se prolongó durante dos meses, la hermana que la velaba la oye "cantar dulcemente las letanías de la Virgen, y el ‘Libera me’ tal y como se canta para los difuntos, y con tanto coraje, que podía verse su alma resplandecer de alegría"Sor Anne de St Laurent de St Lieu, Riti 2236 – 76v mientras se acercaba el día que ella tanto ansiaba. Pronto los sufrimientos se tornarán extremos para el cuerpo y el alma; sin embargo, nada altera la serenidad de la Bienaventurada, cuyas últimas semanas podrían muy bien recibir el epígrafe de el canto de las Misericordias : "Misericordia infinita de Dios por su criatura… Bondad infinita… ¡Qué misericordioso es Dios conmigo!"Madre Agnès de Jesús des Lyons, Riti 2236 – 37v-38r, tales son las palabras que salen constantemente de sus labios. "No quiero nada particular cuando me muera" le había respondido a la Madre Priora cuando esta le hablaba de un rescate extraordinario de Dios; "Quiero morir abandonada tal y como lo hizo mi Salvador sobre la Cruz; no quiero más asistencia que su gracia, únicamente rezo para que no me sea negada".Idem, Riti 2236 – 18v

Su deseo de Dios es tan extremo como sus sufrimientos. " ¡Ah! Venid gran Jesús, venid, no tardéis más… ¿Cuándo llegará la hora en que cantemos el gran Aleluya?… ¡Oh! Qué malestar, qué dolores … ya no puedo más … Señor, poded Vos por mí…".Idem, Riti 2236 – 38r, 23v, 46r / Madre Jeanne de Jésus Séguier, Riti 2235 – 867r

Aquellas que la velan, no experimentan fatiga alguna. Anteriormente, su hija María y Edmond de Messa habían experimentado el mismo favor durante sus enfermedades. Podemos observar una belleza extraordinaria en su rostro mientras que un fuego misterioso parece quemar en su pecho. "Mi corazón arde, mi corazón arde"Sor Marie del Santo Sacramento de Marillac, Riti 2235 – 734r –dice bajo la opresión que la consume.
¿No había hecho escribir en su libro de las Constituciones "Desear entrar en toda desnudez y vacío y pobreza por Cristo de todo cuanto hay en el mundo" ?St Jean de la Croix, Montée du Carmel, livre I, chapitre 13

El Viernes Santo, 13 de abril, suplica que se la lleve hasta el coro : Quiere, mientras adora a la cruz, agradecerle a Dios las gracias recibidas durante su vida y pedirle nuevos sufrimientos. La queja formulada veinte años atrás se vuelve cada vez más urgente : "El deseo de sufrir me hará morir".Sor Marguerite de St Joseph Langlois, Riti 2235 – 795r El entorno, emocionado por tanta heroica paciencia, cada vez lo está más por esa nueva llamada al sufrimiento. Uno se formula la pregunta : ¿es posible sufrir aún más? Y la Comunidad recoge las últimas palabras como se recoge un testamento.Sor Marie del Santo Sacramento de Marillac, Riti 2235 – 735v

En el monasterio de Amiens, cuando la Bienaventurada se creyó próxima a su fin, dijo : "Cuán maravilloso es morir hija de la Virgen, y cuán maravilloso es morir carmelita".Sor Françoise de Madre de Dieu Richard, Riti 2235 – 381r Hoy, ella añade : "En el cielo, pediré a Dios que los propósitos de Jesucristo, su Hijo, se cumplan plenamente sobre todas vosotras".Madre Agnès de Jesús des yons, Riti 2236 – 38r

La obediencia la obligaba a dar una última bendición a sus hijos, y la Bienaventurada les da sobradamente esa prueba suprema de amor maternal. "La veíamos cambiar manifiestamente de cara y adquirir una belleza angelical. Su última palabra fue que pensaba en Dios"{end-text} Idem, Riti 2236 – 48r {end-tooltip} y, cuando recibía la Extremaunción, "expiró con una dulzura admirable". Duval, deteniendo las unciones, dijo : "ya ha traspasado, ya está gozando de Dios".{end-text} cf Sor Marie del Santo Sacramento de Marillac, Riti 2235 – 737r

Era el miércoles de Pascua, 18 de abril de 1618. Mientras tanto, en la iglesia del monasterio, un grupo de músicos venidos no se sabe cómo ni por qué, cantaban alegres motetes de Pascua, acompañados del obligado "Aleluya".Madre Jeanne de Jesús Séguier, Riti 2235 – 870r Para la Bienaventurada, el aleluya de la tierra proseguía dentro del "gran Aleluya" de la Eternidad…

Marie de la Encarnación entraba en la Patria bajo "el signo del Gran Rey"Madre Marie del Santo Sacramento de St Leu, Riti 2236 – 196r -así le gustaba a ella nombrar al sonido de la campana-. El Angelus del atardecer resonaba por todo el monasterio :

Regina caeli, laetare, alleluia !